Jose Carlos vio entrar a Rebeca en la cocina, con su impoluto traje azul, su metro ochenta y su largo pelo rubio.
-Tenemos que hablar -dijo, intentando con su tono serio, preparala para la siguiente frase
-vas a dejarme? -rió Rebeca, sentandose y sirviendose una tostada.
-Si
La mano de rebeca, con el plato firmemente cojido, se quedo suspendida en el aire mientras su cerebro procesaba la dolorosa informacion. Y cuando logro hacerlo, dejo caer el plato y su contenido.
El ruido del plato al romperse, o tal vez los simples latidos de su corazon intentando no romperse, fueron el detonante. Se echo a llorar.
Con su habitual aplomo de abogado en casos dificiles, Jose le paso un pañuelo y se puso a recoger el desorden.
-Pero ya no me quieres? -el apenas distinguio las palabras a traver de las capas de sollozos
-Hay muchas formas de querer a alguien. Yo te aprecio, pero ya no estoy enamorado de ti. Por eso creo conveniente dejarlo. -empezaba a estar harto. No queria darle explicaciones. Queria ir a trabajar y, al salir, decirle a Ella Misma que era libre, que ambos eran libres.
Salio de la cocina hacia el dormitorio. Se puso una camisa azul, y paso un buen rato frente al espejo finjiendo peinarse, mientras su mente estaba con Ella Misma otra vez, justo en el dia en que se conocieron.
Las charlas a universitarios eran siempre un ejercicio interesante, y charlar con Voro lo hizo mas interesante aun. El hijo de su antiguo mentor era un hombre extremadamente joven y encantador, y daba ya claras señales de un heredado talento para el derecho.
Voro lo presento a algunos de sus amigos, un grupo de lo mas variopinto. Sergio, un enorme y musculoso guardaespaldas muy seguro de si le paso una cerveza mientras Voro le presentaba a la unica chica de toda la estancia. Ella Misma.
Ni el afeminado chico que se le habia insunuado a los tres minutos de conocerle ni un hosco chico que, segun el mismo decia, se dedicaba a "fotografiar la muerte" le impresionaron tanto como la menuda chica que le dedico una sonrisa franca desde el otro extremo de la mesa.....
-Que haces? -las palabras de Rebeca le sacaron de sus recuerdos
-Me voy a trabajar. No vendre esta tarde.
Y, sin darle tiempo a contestar, salio de casa tarareando algo de hombres G
